Observé el rostro de la felicidad. Tornado en colores pasteles,
brillando más que el sol.
Lo observé, exhibiendose a todo el mundo; haciendo escuchar su alegria,
y la emoción que éste representa.
Lo miré de lejos. Aún co eco entre paredes, sintiendose confortable,
inundado de un color que se delizó poco a poco sobre mi,
raspando mi piel. Su brillo lastima mis ojos y su sonido mis oidos.
Aqui está, el rostro de la desgracia. Se opaca cada vez que brilla el sol.
Acoplandose en ésta lluvia. Lo sostengo, ocultandoselo al mundo,
tragandome su melancolia, tratando de cubrir su llanto
y por tanto la tristeza que lleva dentro.
Está en mis manos, la desgracia se apodera de él.
Mis oidos no soportan más sus gritos. Su dolor invade mi cuerpo,
haciendome perder cualquier pista de poder, me hace caer. Su color? Gris; como las calles
tan opaco, tan débil, tan triste, tan ausente, tan duro, tan... GRIS