Querida Laureitor...
-carta segunda-
Éstos últimos días he dejado una marca involuntaria en mi rostro bajo mis ojos; que significan lo mucho que me dedico a pensar por las noches. Reflexionando todo lo que aún no puedo solucionar, escuchando el silencio que es igual en todas partes, y aún sigo sin recibir una respuesta literal.
No pasa un sólo día en el que me despierte con ánimos de continuar, ó de escuchar el silencio hablar, comienzo a hacerme su amiga, y es agradable la tranquilidad que ahora tengo, pero sabes? el goze de tanta paz, ya no es gratificante, a veces empalaga y deseo vomitarlo.
El silencio me acompaña, aquél sonido armoniza mis pensamientos entablando largas conversaciones mutuas, que, casi siempre terminan con la -aún no respondida pregunta- sobre ti. Sobre tu vida, sobre lo duro que quizá estés pasando, mientras yo escribo ...
Y... claro, sobre mi pútreda vida; ojalá pudieses escucharme a mi, y no sólo a mi silencio.
No hay comentarios:
Publicar un comentario
coment: